¿Cómo ha evolucionado la protección sanitaria a lo largo de la historia?

En el pasado, la cuestión de la protección de las mujeres durante la menstruación no se discutía en absoluto. Incluso era un tema tabú del que no se debía hablar.

Resumen

  • Protección higiénica y menstruación en la antigüedad
  • La menstruación en la Edad Media
  • La revolución industrial
  • ¿Cuándo comenzó la protección desechable?


Protección higiénica y menstruación en la Antigüedad

La primera protección periódica se realizó en el año 1550 antes de Cristo. En la Antigüedad, las técnicas utilizadas diferían de un país a otro: las mujeres egipcias fabricaron los primeros tampones con papiro ablandado. En la antigua Grecia, las mujeres se protegían durante la menstruación como podían: con trozos de tela o pequeños palos envueltos en lino.

La menstruación en la Edad Media

Pero con la religión, en la Edad Media, se hizo inconcebible que las mujeres pudieran ponerse algo en la vagina para protegerse durante el periodo. Así que tenían enaguas menstruales para limpiarse la sangre que fluía por sus muslos. En las familias más ricas, las mujeres tenían paños menstruales, llamados chauffoirs, sujetos con cinturones de tela... La mayor parte de su protección era "casera". La mayor parte de su protección era "casera". Todo esto era muy poco práctico.

Algunos historiadores creen incluso que en aquella época las personas que menstruaban se veían obligadas a aislarse durante su periodo, lo que se denomina el rito de la reclusión menstrual. Muchas mujeres practicaban el flujo instintivo libre de una manera un tanto forzada.

En aquella época, los conocimientos sobre el ciclo menstrual también eran muy limitados (la ovulación no se descubrió hasta el siglo XIX). La falta de conocimiento significaba miedo y desconfianza: en la Edad Media y con todas las creencias en las brujas, etc., la menstruación podía ser vista como algo maligno, especialmente para las mujeres que tenían menstruaciones abundantes o enfermedades ginecológicas (como la endometriosis) y, por lo tanto, eran rechazadas. Otros creían que la menstruación era un signo de fertilidad.

La revolución industrial

Fue a finales del siglo XIX cuando aparecieron los primeros cinturones sanitarios para sujetar tiras de tela. Fueron los trabajos de Louis Pasteur, con su teoría de los gérmenes, los que contribuyeron a demostrar la importancia de la higiene íntima. Durante la revolución industrial, la máquina de hilar algodón hizo que la tela fuera mucho más accesible para todos. Los cinturones sanitarios eran un método mucho más absorbente y cómodo para las mujeres. Con esta invención, las almohadillas son lavables y reutilizables.

¿Cuándo empezaron a utilizarse las primeras compresas desechables?

Fue durante la Primera Guerra Mundial cuando las enfermeras experimentaron con la idea del algodón envuelto en gasas. Se dieron cuenta de que lo que se utilizaba para tratar las heridas de los soldados, y en particular lo que absorbía su sangre, también sería muy útil para absorber la sangre menstrual.

Este fue el comienzo de las toallas desechables.

Fue la empresa Kimberly Clark la que desarrolló la primera compresa de algodón desechable. Se sujetaban con cinturones en la cintura.

En la década de 1930, el médico Carl Cleveland Haas desarrolló los primeros tampones desechables, que se comercializaron bajo la marca Tampax. Al principio de este invento, persistían ciertos mitos, muchos estaban convencidos de que al usar tampones, las mujeres perderían su virginidad, por lo que todavía estaba bastante mal visto socialmente que las mujeres se introdujeran algo en la vagina.

Fue después de la Segunda Guerra Mundial cuando el tampón se democratizó realmente. A partir de la década de 1960, las mujeres pudieron comprar protección sanitaria desechable sin preocuparse por ella, y se hizo cada vez más práctica. Fue una verdadera revolución. Pero fue en 1979 cuando se produjeron las primeras tragedias debidas al síndrome de shock tóxico y al uso de tampones. Esto no impidió la progresión de esta protección higiénica, sino que reforzó los controles.

Aunque parece que poco a poco se va corriendo la voz sobre la menstruación con la llegada de las protecciones sanitarias desechables, las marcas han seguido manteniendo el tabú en torno a la menstruación durante mucho tiempo: de hecho, en los anuncios, la sangre se sustituía por un líquido azul.

Desde hace varios años, existe una conciencia real de la toxicidad y el peligro de ciertos productos químicos utilizados en la protección sanitaria desechable. En concreto, en 2018, la Agencia Nacional de Seguridad Alimentaria, Medioambiental y Salud Laboral de Francia publicó un informe en el que presentaba las sustancias químicas que se encuentran en la mayoría de las compresas y tampones desechables convencionales. Estas sustancias, incluso en pequeñas dosis, son importantes disruptores endocrinos y tienen efectos cancerígenos. Como resultado, se han democratizado varias alternativas: la copa, las compresas lavables y las bragas menstruales. La composición de este último es mucho más saludable.

Desde principios de la década de 2000, los métodos de protección sanitaria lavables y reutilizables han reaparecido y cada vez más mujeres los adoptan. Copa, compresas reutilizables, bragas menstruales.... Las ventajas de este tipo de protección son numerosas: elegidos como ecológicos y Oeko-Tex (para las compresas y las bragas) son respetuosos con nuestra salud, con el medio ambiente, ¡y súper cómodos! Además, dependiendo de tu flujo, puedes mantenerlo hasta 12 horas. 12 horas de confort y tranquilidad, sin riesgo de fugas ni malos olores.

De hecho, nuestras bragas Elia están certificadas Oeko-Tex, GOTS, orgánicas y Origine France Garantie, para garantizarle lo mejor para su salud.

¡Puedes descubrir todos nuestros modelos de bragas menstruales!


También te gustará :